El Ébola la enfermedad de los pobres

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La Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Evolución del Clima, han alertado sobre la relación entre el cambio climático y la salud de la población, reconociéndose inclusive la existencia de un vínculo entre los organismos vivos —entre ellos los seres humanos— y los procesos de desarrollo de enfermedades, especialmente infecciosos. Entre otros destacan: las variaciones en la fenología de ciertos organismos, lo que favorece la aparición o rebrote de patologías. Además, debe considerarse el impacto de los cambios de temperatura, pluviosidad o humedad que introducen otras alteraciones en los ecosistemas e inciden sobremanera en este sentido.

Por ello y aunque son diversos los factores que pueden incidir en la epidemiología de enfermedades, científicos españoles expertos en cambio climático han recomendado una evaluación del impacto en la salud, de la misma manera que se ha hecho en otros países.

Al mismo tiempo, el aumento de los movimientos migratorios en el mundo actual, ya sea por razones de turismo, trabajo o huida de situaciones extremas —guerras, hambrunas, pandemias y otras—, también tiene una gran influencia en la distribución temporal y espacial de patologías. Es así como la transmisión de enfermedades, su incubación y desarrollo pueden verse favorecidos por diversas causas asociadas a la migración.

La globalización ha posibilitado que los individuos viajen por todo el planeta y con ello se incrementen las posibilidades de contagio de los elementos patógenos. La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte de los riesgos epidémicos actuales en todos los continentes, un aviso que deben tener en cuenta todos los países incluyendo algunos de los más desarrollados como Estados Unidos, Canadá, Australia, Gran Bretaña, Francia, Alemania y España.

El aumento de los movimientos masivos de población y los cambios ambientales han favorecido la propagación de enfermedades y la aparición de una serie de categorizaciones, entre las que destaca la de nuevas enfermedades, que engloba a las emergentes y a las reemergentes.

Según el artículo: “Enfermedades emergentes, mucho más de lo mismo (2001) del Doctor Manuel Corachán”, se definen como enfermedades emergentes aquellas que se consideran: como verdaderamente nuevas; las ya existentes pero que no se habían reconocido; y las conocidas pero que están ampliando geográficamente su área de transmisión.

Según es posible constatar en el Informe de Evaluación Preliminar de los Impactos en España por efecto del Cambio Climático (2005), ésta se ha transformado no sólo en lugar de tránsito obligatorio de personas sino en receptor de altos índices de inmigración, debido a su situación geográfica y condiciones climáticas.

La mayor relevancia de los colectivos migrantes con mayor movilidad, por sus características singularidades de trabajo o de ocio (Reino Unido, Italia, Alemania, España o Francia), es un indicador que puede indicar que al existir un mayor numero de personas en contacto con poblaciones de riesgo, unidas a las que se encuentran en semejante situación, se incrementa la población en peligro. Pero sobre todo es importante evitar la tentación de identificar exclusivamente a unas determinadas nacionalidades como origen de la transmisión de enfermedades.

Es importante observa  que los países identificados como zona de especial afección del Ébola. (Nigeria, Guinea Conakry, Sierra Leona y Liberia) son de muy escasa representación en la procedencia de los inmigrantes en España.

Todo ello nos lleva a afirma, con todas las cautelas posible, que hay que dar una llamada de atención pública de la existencia de enfermedades, que pueden convertirse en pandemias internacionales, al abandonar sus zonas geográficas por razones como el cambio climático, el turismo, la cooperación internacional o las migraciones.

Pero también que sólo dictar medidas que observen un rigurosos control de fronteras a las personas que provienen de los países donde estaban localizadas unas determinadas enfermedades, o decretar un aislamiento internacional. Es soslayar una realidad social, natural y económica que sólo conduce a la reproducción del problema y que el único modo de evitar que una enfermedad se convierta en una pandemia global es dotar de cuantos recursos sean necesarios para combatirla en su orígenes.

La única forma de evitar que enfermedades como el Ébola se convierta en una pandemia,

no es dotar de cuantos medios sean necesarios para expatriar a los nacionales e impedir la entrada a los extranjeros que provienen de las zonas de riesgo. Es dedicar cuanto recursos sean necesarios para combatir las enfermedades de los pobres como el Ébola, la Malaria, la Prevención del VIH/sidaEnfermedad del sueño, Enfermedad de Chagas o el Dengue

Se puede concluir que lo que está sucediendo actualmente con la enfermedad por el virus del Ébola es un toque de atención a la necesidad de una cooperación internacional para poner por encima de los intereses de la farmacéuticas, de la industrias contaminante, de las grandes financieras o de los gobiernos del silencio, los intereses de la sanitarios de la humanidad.

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