Pueblos originarios

El Chaco Americano es uno de los mayores ecosistemas de Latinoamérica. Es un territorio compartido por Bolivia, Paraguay, Argentina y Brasil.

Según datos de la organización Guyra Paraguay, el Chaco paraguayo pierde un promedio de 1.000 hectáreas de masa forestal al día. Una perdida de 365.000 hectáreas de monte virgen que cada año desaparecen de la tierra (7% del territorio español), con todo lo que ello implica en materia de biodiversidad.

La última actuación del la administración paraguaya, a través de la Secretaría de Medio Ambiente de Paraguay (SEAM) ha sido conceder licencia a un grupo de ganaderos para el desmonte del territorio ancestral de los últimos Ayoreos no contactados (más) y que a su vez es reserva de la biosfera de la UNESCO

La Secretaría del Ambiente de Paraguay (SEAM) ha violado la legislación nacional e internacional al dar una licencia de deforestación a la compañía ganadera Yaguareté Porá S.A. (información: Survival, movimiento por los pueblos indigenas)

Al igual que el pueblo Aché (más), otro pueblo originarios paraguayo, un número elevado de ayoreos fueron sacados del bosque a la fuerza, lo que conllevo, además de la alta mortalidad como consecuencia de nuevas enfermedades (tuberculosis…) la desaparición de la identidad cultura-territorio y la perdida, una vez más, de la biodiversidad que representan las otras culturas.

El comunicado e la organización OPIT recoge una llamada para no seguir cerrando la puerta a los otros propietarios de la casa.

Comunicado de la organización ayoreo OPIT, diciembre de 2013
Aunque las leyes nos favorecen a nosotros, a los que no tenemos dinero, las
autoridades atienden solo a los que tienen dinero. Todos los años, cada vez,
hicimos denuncias ante la Secretaría del Ambiente, informando sobre la
deforestación en nuestras tierras, informando que nuestros parientes están en
los bosques, y que no queremos que se dé licencia ambiental para deforestar, y
no nos escuchan.
Nuestros parientes que salieron del monte en el año 2004 lo hicieron porque
estaban muy presionados por los ganaderos, porque no tenían tranquilidad.
Nuestros bosques en la zona de Yaguareté Porá son muy buenos, pero si
comienza otra vez la deforestación, si se comienza a hacer gran ruido, nuestra
gente se va a esconder en lugares donde no hay muchos alimentos y va a sufrir,
no va a saber donde ir. La situación es muy preocupante para ellos y para
nosotros.
Antiguamente, cuando todavía vivíamos solamente en el monte, estábamos
tranquilos. No teníamos la presión de los ganaderos. Hoy, con el cambio de
alimentos, los adultos ya no pueden vivir largo tiempo. Antes vivían hasta muy
viejos. Estamos protegiendo nuestros bosques que nos dan alimentos. Así no
necesitamos del mercado de los blancos para sobrevivir. Queremos seguir
usando el monte y que no se moleste a nuestros hermanos de los bosques.
No queremos más topadoras en nuestras tierras. Queremos que la gente que se
llama “civilizada” nos deje vivir tranquilos.

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